DE BUCÉFALOS A PEGASOS: mensajes de la abogacía para la humanidad.

* publicada originalmente 23 de junio 2020 para el periódico elplaneta.co

Por. Manuel Raad Berrío*

Bucéfalo era el caballo de Alejandro Magno, tan famoso que es de los pocos animales de los que se tiene registro de su fallecimiento en la historia de la humanidad (326 AC). Pero no son sus hazañas junto al jinete de macedonia lo que lo traen a estas líneas, es un momento mucho menos estridente más de dos milenios después de su tiempo, cuando en 1909 la genialidad de Kafka lo inmortalizó en una metáfora. Bucephallus se llamaba, ¡y era el nuevo abogado!

Sí, como se oye, el Bucéfalo de Alejandro había abandonado las conquistas para el imperio y se había refugiado en los libros de derecho. Casqueteaba sobre los mármoles de los palacios de Justicia, y de vez en cuando se le veía haciendo una que otra hazaña que evocaba las victorias que le dieron su fama, pero en esta ocasión no había espadas, ni arcos, ni elefantes, solo letras que se funden en alegatos elaborados con meticulosa pluma y una fluida exposición que a veces explotaba en un grito enfático ante la audiencia.

A mí, leer sobre Bucéfalo me recuerda a Palomo, el caballo de Simón Bolívar, sobre el que recurrentemente preguntábamos su color a modo de burlar la inteligencia de un interlocutor tan infantil como nosotros, y no en pocas ocasiones el chiste hacía la gracia: ¿De qué color era el caballo blanco de Simón Bolívar? Pero de Palomo no tenemos registro de su destino, se cuenta que el libertador decidió regalarlo a un General en Bolivia o que sus restos se encuentran en Yumbo, cerquita de Cali, en cualquier caso, esa estampa de caballo al que en honor a su nombre le salieron alas en el pantano de Vargas, en el puente de Boyacá y en Junín, resulta menos conocido que su homologo. ¿Se imaginan que un Kafka latinoamericano, tal vez un Borges, hubiera escrito sobre Palomo el Nuevo abogado?

Tal vez me crucifiquen por poner a Kafka y a Borges en la misma sentencia, pero sigamos jugando ¿Será que Palomo, por su nombre y color hubiera hecho pensar que los abogados latinoamericanos somos más parecidos al Pegaso de Zeus? ¿Que con nuestros méritos se nos puede conceder la entrada al olimpo como un igual entre los dioses? Y parece que me fui a volar. Pero el poder de las metáforas radica especialmente en la imaginación del lector, así que dígame Usted ¿Qué podría significar Palomo en lugar de Bucéfalo y Pegaso en lugar de Palomo? ¿Qué pueden enseñarnos estos héroes relinchantes sobre la abogacía?

¿Será que las batallas se trasladaron a los estrados judiciales? ¿Que el jinete que les marcaba el camino sería hoy la autoridad del Derecho? ¿Que las conquistas hoy no son tierras y riquezas sino la Justicia? O mejor ¿nuevos territorios en la Justicia? ¿Y que los abogados debemos llevar esta carga sin retroceder, con la palabra por espada y la ley por egida? Pero, al juzgar por la reputación del gremio, parece que la metáfora nos queda sólo si queremos vestirnos con ella, tal como evidencia el cántico a San Ivo, Santo patrono de los abogados “San Ivo era Bretón, era abogado y no era ladrón, Santo Dios: ¡qué Admiración!”.

Y saltamos a otras metáforas que también quieren enseñarnos, menos imaginativas que bucéfalo subiendo escaleras vestido de traje, pero definitivamente igual de fantásticas: las conmemoraciones y sus personajes. Y esto no es ligero capricho de la historia, bien se anhela que el carácter de nuestra sociedad se perfile por las vidas de los hombres y mujeres a quienes rendimos tributo, así, las conmemoraciones son un acto público de educación que deben orientar y exaltar los valores a los que aspira nuestra sociedad.

Pero Volvamos a San Ivo, doctor en derecho, juez y sacerdote católico los últimos 15 años de su vida, sus anécdotas son ejemplo de moderación, imparcialidad y generosidad, pero sin lugar a dudas su rasgo predominante era un gran compromiso con los más débiles. A su vida se le festeja el 19 de mayo, día de su muerte en el año 1303, y en su honor varios países conmemoran el día del abogado en esa fecha, invitando a los abogados a ser como San Ivo. Y aquí viene otra conmemoración con nuevos personajes, 632 años más tarde, el 19 de mayo de 1935 el Papa Pio XI canoniza a otros dos abogados, Juan Fisher y Tomás Moro, estando próximos a cumplirse 400 años de haber sido decapitados, el 22 de junio y el 6 de julio respectivamente, por oponerse a Enrique VIII en la causa de anulación de su matrimonio y no jurar la nueva “acta de supremacía”, por la cual el Rey se autoproclamó cabeza de la iglesia de Inglaterra, dando un golpe de estado a la autoridad eclesiástica.

Podría no interesarle el detalle histórico, o no estar de acuerdo con la causa que defendieron, que hubiera sido fácil cambiar de posición y sobrevivir. Pero tan icónico resulta este episodio, que incluso la iglesia anglicana los reconoce como santos mártires, y su oposición al Rey se entiende como un ejemplo notable en la defensa de la Justicia ante el poderoso, y para la iglesia anglicana, siendo el poderoso la misma cabeza de la propia iglesia. Aquí vuelve a aparecer el grito que también se puede encontrar en las audiencias de Bucéfalo: defender la Justicia, defenderla ¡incluso a costa de la propia vida! Murieron dos hombres y nacieron dos nuevos patronos de esta bella y heroica profesión.

Que en Colombia el día del abogado coincida con la festividad de estos santos (22 de junio), nos resulta otra clara invitación a imitarlos, a imitar su templanza ante las amenazas, su fortaleza para mantenerse firmes en la decisión, su prudencia al estudiar y aplicar las leyes humanas y, sobre todo, tal como se puede entender con las narraciones de Hitlodeo sobre la isla Utopía (en ningún lugar o el buen lugar): que la Justicia se concreta diariamente al construir y defender el sueño de una sociedad mejor.Así, se cuentan por millares las vidas ejemplares que merecen nuestra emulación en todas las naciones, cuyas historias vale la pena estudiar, y consagrarnos a soñar y a hacer realidad esa sociedad más justa será la prueba irrefutable que vivir y luchar como Bucéfalo y Palomo es el camino para encontrar las alas y volar como Pegaso. Tres caballos, tres patronos, y millones de mensajes para la humanidad desde una
sola profesión: la Abogacía.


*Abogado, urbanista y educador
Director Club de Leones Cartagena de Indias Monarca
Vicegobernador Distrito F2 Clubes de leones
Presidente y miembro fundador de la Red Latinoamericana de Gobierno, Derecho y Nuevas
tecnologías – ALGDETIC.
Profesor Universitario y Consultor RaadBerrío e hijos S en C

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